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Entrevista a Inma Almendros

Fotografía del musico Inma Almendros

Hoy entrevistamos a Inma Almendros, profesora de violín en Madrid, músico freelance y componente de Q-Art Ensemble. http://www.qartensemble.com

¿Cuándo te iniciaste en la música? Mi primer contacto con la música fue a través de mi padre, con quien cantaba canciones a la guitarra desde muy pequeña. En mi familia ya había mucho amor por la música y también tenía un tío profesor de Conservatorio. A los ocho años mi padre se apuntó conmigo al Conservatorio de Almansa, donde me encontraba con muchos compañeros del colegio, ya que allí había y hay una gran tradición musical, a través de la banda, la asociación de arte escénico, la zarzuela, los grupos de teatro y de danza.
Creo que es importante que la primera oportunidad con la música te la brinden los padres como algo que va a influir muy positivamente en tu educación, sin pensar de momento en que se convierta en profesión. También que los primeros contactos con la música se compartan en grupo y en actos culturales y sociales de tu barrio, pueblo o entorno.

¿Hay alguien clave en tu carrera? A los 12 años le dije a mi padre que no quería seguir con el violín, que quería irme a jugar al voleibol o a patinar como el resto de mis amigas. Mi padre me animó a acabar el Grado Elemental puesto que me quedaban un par de meses y que después decidiera. Justo en ese momento mi profesor me enseñó la técnica del «vibrato», que consiste que oscilar la entonación, lo cual da mucha expresividad al instrumento, y de repente me pareció que el violín «molaba un montón». Cuento ésto, porque observo en mis alumnos que a esa edad gran parte de los estudiantes de música tiene una especie de «crisis» que coincide con la adolescencia. Poner en duda lo que dicen padres y profesores y rechazar lo impuesto también afecta a la educación musical. Es un momento que requiere una motivación extra por parte del profesor.

¿Algún sacrificio que hayas tenido que hacer? Pienso que es importante no abandonar la música al primer obstáculo y cultivar la capacidad de esfuerzo, algo que parece no coincidir con la actual costumbre de la recompensa inmediata. Por supuesto tiene que haber motivación por parte del profesor, pero ésta nunca puede sustituir el esfuerzo del alumno.

¿Cuándo te decantaste por la música? A partir de los 15 años, cuando empecé a conocer a otros músicos en cursos de verano y a viajar tocando en orquestas jóvenes.

¿Cuál fue la motivación para continuar? La motivación, será fructífera cuando no sea dada por factores externos y banales como el protagonismo o los regalos físicos. He llegado a dar clase a una niña cuya madre premiaba con ositos de gominola cada vez que hacía una canción bien. En mi opinión la motivación debe construirse sobre algo mucho más sólido: alcanzar una meta, el afán de superación, el gusto por aprender, lograr expresarte cada vez mejor a través de un instrumento y compartir vivencias musicales en grupo deberían valer para mostrar que el esfuerzo merece la pena. Son valores que deberían cultivarse más en el seno de las familias y los centros educativos.

¿Por qué has elegido ser docente? Soy profesora de violín porque creo en la educación. Dar conciertos y enseñar son dos actividades que se retroalimentan, toco mejor desde que enseño y lo que aprendo se lo enseño a mis alumnos, que a su vez me enseñan a mi.

¿Te gustaría hacer alguna reivindicación aprovechando este espacio? Creo que es obvio, cada día leemos tristes titulares como «El Instituto Nacional de las Artes Escénicas privatiza el Teatro de la Zarzuela». La cultura es importante, es patrimonio y da identidad a una región, país o colectivo.
Como dato curioso diría que la música no fue considerada por la Unesco como Patrimonio Cultural hasta 2003. Hasta entonces solo los monumentos y obras de las artes plásticas eran consideradas como tal. Desde esa fecha las Artes Escénicas fueron consideradas Patrimonio Cultural Inmaterial, valorando así lo intangible. ¿ Y de qué depende que algo sea considerado patrimonio? Curiosamente del valor que le otorgue la sociedad.

¿Y te gustaría aprovechar también para dedicar algún aplauso? A la música en sí misma. La música conecta los dos hemisferios cerebrales, mejora la memoria y concentración, cultiva la perseverancia, es utilizada como terapia, previene enfermedades mentales, es un refugio en determinados momentos, un lenguaje universal, ciencia y vehículo de expresión d
del ser humano

¿Qué sueles escuchar? Si miro en Spotify lo último escuchado me encuentro música muy variopinta: Mina, Silvia Pérez Cruz, Il Giardino Armónico, Arvo Pärt, cualquier selección de las películas de Tarantino, Paco de Lucía, Postmodern Jukebox, Robe o Sia. Especial debilidad por las voces femeninas del soul como Beth Hart, Amy Winehouse o Etta James.

¿Nos das alguna recomendación musical? Recomiendo escuchar siempre música de los estilos más variados. Para quien piense que no le gusta la música clásica: Lascia ch'io pianga de Haendel por Philippe Jaroussky y asistir a escuchar en directo el Réquiem de Mozart. Para descubrir el violín: Joe Venuti, Stephan Grappelli, Alasdair Fraser, Fetén Fetén, banda sonora de «The Village», Kronos Quartet, concierto para violín y Orquesta de Alban Berg y cualquier interpretación de Janine Jansen. Hay un arreglo que me encanta de la Ciaccona de Bach para violín solo hecha por Helga Thoene con cuarteto de voces.

¿Tus próximos proyectos? Mi próximo encuentro musical será con mis compañeras de Q-Art Ensemble para charlar y tocar cualquier partitura que nos apetezca. También tengo una grabación para el disco de una compañera y conciertos con mis alumnos. En julio tocaré en el Festival Internacional de Música de Almansa, mi ciudad natal.

¿Cuál es tu opinión sobre los instrumentos Wood & Good? Lo más importante a la hora de elegir un violín es que permita expresar lo mejor posible la propia personalidad de quien lo toca. También hay que buscar ciertos aspectos sonoros como la emisión rápida del sonido, la duración de la vibración y la homogeneidad del timbre en toda la tesitura. Recomiendo probarlo durante varios días y buscar la opinión desinteresada del profesor.
Los violines de Wood & Good son muy buena opción para estudiantes de violín que todavía no han optado por adquirir un violín profesional. Varios de mis alumnos los han elegido y responden muy bien, su sonido es de calidad, me gusta tocarlos. Su precio los hace muy accesible a las familias.

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