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¿Dónde te sientas?

 

Cada día pasamos muchas horas sentados. Será muy sano dedicar unos minutos a buscar o adaptar nuestra silla de trabajo a nuestras necesidades. Una silla adecuada nos ayudará a evitar tensiones, malas posturas, respirar mejor y evitar dolores y lesiones.

La mayor parte del tiempo estamos preocupados por afinar, pasar bien el arco, descifrar la partitura, hacer la frase como está en nuestra cabeza...que nos olvidamos de lo más importante, nosotros. Quizá todos los objetivos  de cada semana sean mucho más difíciles de alcanzar sólo porque estamos mal sentados.

La posición correcta nos la debe indicar el profesor y después nosotros debemos mantener sus indicaciones en casa, siempre con la ayuda de un espejo. Pero es cierto que de nada sirve empeñarnos en mantener la postura correcta si nuestro asiento nos obliga a que nos resbalemos hacia atrás, nos cuelguen los pies o nos estorbe el reposabrazos cada vez que pasamos el arco.

El tipo de asiento que utilicemos para estudiar debe adaptarse a nuestras necesidades. Los parámetros en los que debemos fijarnos para una buena elección son la altura, la inclinación, la estabilidad y que carezca de reposabrazos. 

Altura: es evidente que un niño de 8 años no tiene la misma estatura que uno de 13 o la de un adulto. Para tocar con una posición correcta los pies deben llegar bien al suelo. Para un niño buscaremos un asiento a su altura o bien que se pueda regular y se adapte a su crecimiento. ¿cómo sabemos qué altura es buena para él? Al sentarse deben quedarle las piernas en un ángulo de 90º  ó 100º  no menos. Para los adultos solemos usar un asiento estándar, pero debemos saber que existen sillas de diferentes alturas o regulables también para nosotros, como por ejemplo un banqueta de piano.

Inclinación: el asiento que usemos para el estudio debe tener la base sobre la que nos apoyamos plana. Si está inclinada hacia atrás o es cóncava nos obligará a estar forzando musculatura o luchando constantemente para conseguir la posición correcta para el estudio. Quizá ésta característica sea más importante para cellistas y contrabajistas que para otras especialidades con más libertad de movimiento.

Respaldo: depende de la forma en la que nos sentemos lo necesitamos o no, pero si está desde luego no molesta. 

Reposabrazos: prácticamente incompatible con la mayoría de los instrumentos. Necesitamos movilidad, espacio. La silla debe adaptase a nosotros y no al revés.

Estabilidad: debemos evitar sillas tipo oficina con ruedas aunque sean regulables. También las baquetas de tres patas ya que pueden ser inestables y con un violín (viola, cello, etc) en la mano hay que evitar accidentes.

Acolchado: es sólo una cuestión de comodidad, pero finalmente pasamos mucho tiempo sentados dedicados al estudio y es importante no tener molestias extra.

Por último y como reseña hacia cellistas y contrabajistas deberemos fijarnos en si las patas de la silla permiten sujetar la correa para la pica fácilmente. Que el diámetro de la pata no supere al de la anilla. En tal caso podremos pisarla con la misma pata (siempre la izquierda). También podemos sustituir la correa por una alfombra que permita el apoyo y sujeción de la pica de forma estable. 

Es posible que muchos de vosotros nunca se hubiera planteado la importancia del asiento, pero si hacemos un recuento total de horas de estudio creo que merece la pena dedicar un momento a acondicionar nuestro lugar de trabajo, ¡ganaremos tiempo y también salud!

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