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Cuida tu arco

CUIDA TU ARCO

El arco es una parte imprescindible de nuestro instrumento así que se merece que le prestemos los mismos cuidados.

Primer paso: tensarlo sólo lo necesario. Siempre surge esa duda, ¿hasta donde hay que tensar el arco? No es sano para la vara tensarla demasiado. Los estudiantes tienen tendencia a hacer esto porque da una falsa sensación de estabilidad.

La vara tiene una curvatura que nunca tiene que desaparecer al tensarlo. Es fácil verlo.

El otro gesto que debemos acostumbrarnos a hacer es destensarlo siempre despues de acabar el estudio. No hacer caso a estas dos simples cosas (tensarlo adecuadamente y destensarlo después del uso) puede hacer que tengamos que encerdar el arco con más asiduidad de la deseada. Y lo que es peor, el arco en tensión es mucho más vulnerable y en caso de caída habrá muchas más posibilidades de que se rompa. Con el exceso de tensión en la vara y las cerdas (crines) sólo conseguiremos deteriorar y acortar la vida de nuestro arco.

Cuánta resina poner: Depende del tipo de resina que usemos deberemos hacer más o menos pasadas por las cerdas (crines) y poner resina cada dos días más o menos. Depende mucho de la cantidad de horas de uso que le demos al arco.

Dónde dejar el arco cuando paro de tocar: El sitio más seguro para el arco siempre es el estuche del instrumento. Si sólo hacemos un descanso en el estudio es mejor dejarlo en una mesa o superficie donde esté completamente seguro. El atril sólo es seguro si tenemos la certeza de que nadie pasará cerca... ¡Ni la silla ni el suelo son buenas opciones!

Antes de guardarlo: Comprobar que hemos destensado el arco y con el mismo paño que tenemos para limpiar el instrumento podemos limpiar la vara para eliminar los restos de resina.

Cuándo debo encerdar el arco: Siempre depende del tiempo de uso que tenga, pero si tu arco te permite cambiar las cerdas y eres principiante cada dos años está bien. Si estás en un nivel algo más avanzado y ya le dedicas al menos una hora diaria al estudio cámbialas una vez al año. Los síntomas del desgaste son mal agarre, peor producción del sonido, crines muy sucias...

El precio del encerdado puede variar. Para un arco de violín o viola entre los 50 y los 90 euros, y para los arcos de violoncello y contrabajo entre 60 y 100 euros. Depende del profesional que lo haga y la calidad de de las cerdas.

Malas ideas: el arco puede resultar en ocasiones un divertido juguete para los más jóvenes, por lo que hay que recordarles que el único uso que tiene el arco es hacer sonar el violín, viola, etc, así que en la mano solo debe estar para eso, si no, a su sitio. Hay que evitar apoyarlo en el suelo, golpear con él aunque sea a modo de broma, etc..

Otra cosa que debemos evitar es tocar las cerdas (crines) con las manos y mucho menos tirar de ellas o jugar de ninguna otra manera. Al tocar las cerdas con la mano ésta absorbe la grasa de nuestra piel. La acumulación de esa grasa hace que las cerdas creen una capa “protectora” sobre cada pelo que repele la resina y como consecuencia el arco no se agarra bien a la cuerda. Traducido: un arco sucio no suena bien. Encerdar un arco cuesta entre 60 y 100 euros, así que ¡a cuidarlo!

Y por último y no menos importante, las cerdas ¡No se limpian! Ni con alcohol ni ningún otro producto.

Si quieres saber más cosas sobre el arco de los instrumentos de cuerda lee nuestro artículo sobre las partes del arco (próximamente)

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